Una Afro tocando puertas

Realizado por: Maria Isabel Carmona Córdoba y Karen Betancur Acevedo

La mujer que aguardaba en esa diminuta pantalla llamada celular, con ese peinado cómodo (quizá para sentirse un poco más relajada), sus pestañas largas y piel morena, pero un moreno diferente, uno brillante, de esos que van desde la persona hacia el exterior,  tenía la sonrisa más grande e iluminada, como el camino de la charla que nos esperaba.

La menor de diez hermanos, hija de víctimas del desplazamiento forzado, quienes terminaron residiendo en Urabá, buscando un futuro (como casi siempre sucede en Colombia), para ella y sus otros hermanos. Ella es: Miladis Córdoba Rivas.

Todo tiene un origen

Al principio se le hizo extraño que le preguntaran cuánto medía, normalmente este tipo de interrogantes no se hacen en una entrevista. Sin embargo, un poco tímida, contestó: “1.63”, viéndose algo reacia a la conversación. La cuestión es que todos tenemos portadas que difícilmente sabemos interpretar… “la mayoría de personas cuando me conocen piensan que soy una mujer de carácter muy muy fuerte (frunciendo el ceño). Quizá por mi tono de voz o mi contextura, pero siento que soy una mujer muy dulce, muy sensible”.

Así, hablando de sensibilidad nos remitimos al pasado y con algo de nostalgia en los ojos expresó que, fue una niña común y corriente en la sociedad. Adicionalmente, su madre era una mujer chocoana, por ende, muy estricta.

 “Recuerdo que en Urabá hacían unas fiestas que les llamaban “Caribe”, y si la rumba terminaba a las 5:00 P.M., yo estaba allá desde la 1:00 P.M., y a las 4:20 P.M., arrancaba corriendo para la casa… un día estaba yo bailando (hizo una exagerada, pero muy chistosa gesticulación), eh, eh, y me tocaron el hombro, era mi mamá. Yo dije, ¡Me hizo pasar mi pena aquí!, y jamás volví a hacer esas cosas” …

Cuando se forma una líder

“A nivel profesional lo que me destaca es la capacidad de resolver”, afirmó exaltada y con otra vez, mucha gesticulación.

Terminó el bachillerato a los 16 años, en 1998, luego, siendo menor de edad, comenzó a trabajar en el hospital del municipio de Apartadó. Cumplía con el cargo de secretaria, atendiendo a personas víctimas del conflicto armado. En efecto, trabajó once años en la empresa hasta el día en que la liquidaron (entre los años 2012 – 2013).

“Yo formaba parte del sindicato del hospital… salí sin indemnización, sin nada” (remitiéndose al pasado con impotencia marcada, mediante una reunión en Meet).

Viajó a Bogotá a denunciar dicha Institución. “Me dijeron que mi denuncia apuntaba a la destitución del gobernador de Antioquia… que iba a tener que usar protección, estaba muy asustada…”

Por consiguiente, los enfrentamientos ante el Gobierno departamental y local la llevaron a vivir situaciones adversas. Fue vetada de dichas administraciones y mientras se “rascaba” el cuello como cuando se tiene mucha pena de expresar alguna frase o emoción, dijo: “Tuve treinta y seis entrevistas de trabajo y no accedí a ninguna”.

Todos tenemos una motivación

Fueron dos años sin conseguir empleo, y Miladdis no podía aguardar más. Su hija, actualmente de diez años, María Ángel Sierra, fue ese ángel que la vida le dio para no parar. “Aunque, mi debilidad sea la nobleza, mi fortaleza es ese reaccionar a las puertas cerradas, a lo que no es posible, siempre encuentro otra opción. Es una capacidad adicional”.

Su proceso de liderazgo comenzó cuando se postuló como voluntaria en un proyecto del Fondo Mundial, brindando educación sobre el VIH para trabajadoras sexuales, habitantes de calle, comunidad LGBT+, entre otros. Igualmente, comenzó a realizar estudios en Derechos Humanos, postulando un proyecto en el ICETEX y, siendo rechazada. No obstante, solicitó el mismo trabajo en España y México, “¿Y qué creen?”, emocionada relató que fue aceptada por los países, optando por ir a México, puesto que su beca, le permitía llevar a su hija consigo.

Luego, realizó una estancia de investigación en Estados Unidos, en la Universidad de Oregon en Eugene. “Fui la primera mujer Afro en la Universidad y la primera mujer que defiende de la cuarta generación, la tesis”… “He sido la única en mi comunidad que ha tenido el empuje… de salir del país, de buscar un sueño”.

La felicidad llega

Actualmente, Miladdis forma parte de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, además, hace parte de la Red local de Mujeres Negras de Turbo y de la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí.

“El ser de Urabá, te da una serie de experiencias que ningún otro territorio las podría tener”, concluyó, la misma mujer que años atrás, ni siquiera tenía quien quisiera su opinión.

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