Spittaleta: una vida para contar

Como dice aquella canción de vallenato, “los caminos de la vida, no son lo que yo esperaba”; resultamos desempeñándonos en una actividad que no idealizamos hasta que sucede; pasar de resolver operaciones aritméticas a pasar a contar historias en diferentes diarios. Así es la historia de Reinaldo Spittaleta, un hombre oriundo del municipio de Bello, al norte del Valle de Aburrá; de unos 70 años de edad, con unos lentes que permiten ver su carácter simpático, con un tono de voz que atrapa al que escuche su vida y unas arrugas que desentrañan años de periodismo; amante a las calles del centro de la ciudad y al Deportivo Independiente Medellín, que pasó más de 20 años dentro del Alma Mater.

Una infancia y adolescencia marcada por los muchos amigos que hizo en su recorrido por los más de 15 barrios en la ‘Cuna de los Artistas’ haciendo un símil con los gitanos, que no se mantenían un solo sitio, asimismo estas situaciones que hacen que se forje el carácter, ya que, la cartografía, la geografía de los territorios varían mucho uno del otro, por lo cual hacen vivir un sin de experiencias. Sin embargo, esta gitanería tenía su parte negativa, la de decir adiós al barrio donde ya habías instaurado una vida social. Durante esta etapa el fútbol fue fundamental, no obstante, la Biblioteca Municipal de Bello fue un pilar muy importante de su infancia, además de las narrativas orales, como dice él “la literatura es una mentira bonita”.

Su etapa del bachillerato fue accidentada, visto que, en esa época fue donde estuvieron de casa en casa y, en una rodada de estas, tuvo su primer contacto con la literatura, sin tener la mínima idea de que en un futuro se iba a dedicar a eso. Inició su vida de universitario, donde hizo cinco años de música en la Universidad de Antioquia, de ahí siguió Ingeniería y, cuando empezaron los movimientos estudiantiles, tomó la determinación de empezar una nueva aventura, esta vez en la facultad de comunicación de la UDEA; dadas sus inclinaciones, ya que, era el que redactaba los boletines de consejos estudiantiles. El periodismo llegó a él para contar las historias de las personas que no tienen voz, sin embargo, no deja su gusto por la música clásica y recuerda con mucho cariño la banda de música de protesta a la que perteneció, asimismo, de integrar la vida universitaria con la vida del día a día.

Estar presente en huelgas por parte de los sindicatos de la ciudad y su respectivo cubrimiento periodístico, que luego iba ser publicado en un diario en la Capital de la República ‘Tribuna Roja’ todo esto forjó su carácter político e intelectual. Donde hace una crítica al sistema actual, con un gesto de enojo —es que acá ya no hay trabajadores, ya no hay industrias, suena contradictorio a su pensamiento, sin embargo, lo dice por lo que acabaron con las empresas del país, no obstante, le da una importancia a la participación de los jóvenes en el campo político. Y en la actualidad es columnista en El Espectador, siguiendo su pensamiento, haciéndole contrapoder al poder…

Uno de los capítulos que más recuerda con una sonrisa de oreja a oreja, es la de cómo una tía le enseñó a leer el cigarrillo y el resto del café, asimismo chacoteaba en la Universidad con estos temas y de la forma de cómo esto influyó en su vida para contar historias.

En medio de la conversación y de la observación a su entorno, un cuadro grande Marilyn Monroe al fondo de la habitación, su escritorio lleno de Libros, libretas y uno que otro lapicero, este dibujo, algo abstracto; trae a colación la importancia del cine en su adolescencia, que denota su gusto por las mujeres alegres (pero no del sentido que piensan) y recalca la importancia del crecimiento de la imaginación.

En este punto sale el sentimiento de Reinaldo por el centro de la ciudad, sus calles, en especial el antiguo Guayaquil y la calle Junín, Que lo hace transportarse a su infancia, podemos decir que la infancia en las personas nos dicta cómo va ser su adultez. Recuerda estos lugares con una seducción por la cantidad de personas que veían, los sonidos, los colores que lo han inspirado en sus relatos y la libertad que llenan los pulmones de aire, y no solo el de Medellín, sino también, el centro de Bello. Entre tangos recuerda al centro. Arquitectura, buses, las putas, el club unión, la élite, las librerías; muchas imágenes al respecto del centro, asimismo de los múltiples significados que tienen este, no obstante, la percepción de esta zona ha cambiado, sigue siendo su lugar favorito, pero ya lo asocia con trancones, orines y hollín.

Al día de hoy ha escrito más de diez libros entre ellos ‘Fútbol, vida, trampa y milagros’, además de ser el director de la revista Huellas y Ciudad; cuenta con varios premios en periodismo de opinión; coproductor del programa radial ‘Medellín anverso y reverso’; prosigue haciendo lo que más le gusta, subiendo y bajando por las calles de la ciudad, en verano, invierno y elabora registros fotográficos y lo da a conocer por sus redes sociales, además de plasmar historias en su blog.

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