Semana Santa, Una travesía en pandemia

Fotografía tomada por Alejandra Gaviria donde puede verse uno de los santos utilizados en una de las eucaristías.

Reconciliación, sanación y espiritualidad. Estas son tres de las palabras que definen esta época de liturgia católica celebrada en esta primera semana de abril, y aun, contra viento y marea, las parroquias de Medellín se reinventaron para sacar adelante esta celebración de semana santa que es tradición en nuestra cultura.

Brayan Londoño es un chico de 23 años, quien desde hace varios años ha participado, junto con su hermano y amigos, en los actos litúrgicos de la parroquia “Jesucristo, señor de la paz” ubicada en el barrio Palmas de Cataluña, relata cómo vivió esta semana santa y la anterior comparadas con las celebraciones de años pasados donde el ambiente era de más alegría y regocijo.

“Me gusta participar en las celebraciones de la iglesia ya que es una manera de que nosotros los jóvenes nos encontremos con el señor, encontrar diferentes maneas de distribuir nuestro tiempo, que no solo juguemos videojuegos, sino entregando algo más”, dice Brayan mientras sonríe y también manifiesta que le gusta hacerlo porque siente que es realizar una labor social además de que allá dice encontrar amigos de verdad y le sirve para ver la vida de manera diferente debido a las enseñanzas que le deja.

Recuerdos de una labor espiritual

Londoño dice también que este año fue muy diferente comparado con las anteriores celebraciones ya que este año no podía estar en la parroquia debido al aforo por temas de seguridad, por lo que en algunas ocasiones le tocaba quedarse afuera o viviendo la eucaristía desde su casa de manera virtual entonces fue muy diferente y notorio el cambio y a pesar de que lograron sacar esta celebración adelante no lo sintió de la misma manera.

“Antes, yo me quedaba en la iglesia desde las 8 de la mañana hasta horas de la noche, a veces hasta muy tarde arreglando santos, o el templo invitando a las personas a visitar la parroquia, en las procesiones me tocaba cargar santos, mejor dicho, no tenia uno manera de aburrirse, siempre había algo que hacer” dice con sus ojos iluminados de emoción y una amplia sonrisa que luego se transforma en una triste al volver de nuevo a esta realidad pandémica que lo privó de vivir de la misma manera esta semana santa.

Se siente supremamente agradecido ya que en la parroquia, gracias al grupo juvenil al que pertenece conoció a personas que se convirtieron en parte fundamental de su vida. “ahí conocí a mi mejor amigo y muchas otras personas que me han ayudado tanto física como espiritualmente dándome su apoyo incondicional.” Dice con una sonrisa que te transmite todo ese agradecimiento y dice también que eso fue lo que motivó a quedarse de lleno por voluntad propia desde hace dos años.

La pandemia

“Este año realmente me dejó pocos recuerdos porque como todo fue mas que todo por medio de la virtualidad, se tuvo muy poca asistencia” dice con pesar e incluso un poco de decepción. “En la iglesia me tocaba hacer de todo, hacia lo que me tocara, pero de por si yo me encargaba de cargar los santos en las procesiones y en las eucaristías me tocaba repartir folletos, estar pendiente de lo que la gente necesitara, asegurarme de que si prestaban atención a la eucaristía, a veces ayudaba a vender empanadas fuera de la iglesia” dice con un tono de melancolía.

Brayan afirma que debido a esta contingencia la participación de los feligreses no fue la que esperaban, muchos no asistían por miedo al contagio de este virus, y otros que simplemente no alcanzaban a llegar a tiempo y puesto que ya estaba el aforo completo debían regresar a sus casas sin poder participar de las celebraciones religiosas por lo cual muchas veces la iglesia a pesar de estar casi vacía no podía recibir mas feligreses y se sentía la disminución y la soledad de cierta forma.

Las celebraciones desde la virtualidad

“La experiencia de realizar los actos litúrgicos de manera virtual fue extraña ya que se debía decorar el templo mucho más para compensar la falta de feligreses, además fue muy difícil ya que debíamos garantizar que las personas si se enteraran que iban a haber eventos virtuales, fue un cambio brutal” dice Brayan Londoño mientras niega y resopla haciendo un gesto con tu boca.

Cuenta también que la dificultad mas grande que hallaron para la realización de las eucaristías virtuales era que la gente si asistiera porque físicamente si llenaban el aforo casi siempre, pero en la virtualidad eran muy pocas las personas que se conectaban debido a que muchas eran personas de edad avanzada y no tenían el conocimiento para ingresar a las transiciones online y que muchas veces aquellos que ingresaban no le prestaban atención al párroco.

Una vocación que no todos tenemos.

Ser un joven que prefiere estar en una iglesia antes que en las calles requiere de mucho empeño, carácter y valentía pero sobre todo, de vocación, que no todos tenemos, ayudar a la comunidad requiere de pasión, esa que demuestra Brayan Londoño cuando sale de su casa rumbo a la iglesia para ayudar en lo que pueda.

Ayudas Audiovisuales

Video de las celebraciones realizadas

Entrevista con Brayan Londoño, Voluntario de la parroquia

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