Recolectores de basuras: ¡Con las manos limpias!

Una vez el reloj marca las 4:00 de la mañana, don Guillermo Zapata, de 53 años, ‘Vitamina’ como se le conoce en el barrio se levanta, se baña y se organiza. Prepara su infaltable cafecito negro, sin azúcar, para mojar su tostada, abre la puerta de su casa y deja salir a su fiel compañera de vida ‘Blanquita’, una pequeña perrita, de esas crespitas que parecen un algodoncito; y mientras su amiga fiel está haciendo de las suyas, él la observa con amor paternal como si se tratase de una hija de carne y hueso… Amor, como el que no pudo darle a su hija, pues, ‘Vitamina’ se divorció de su  esposa hace 10 años y ella se fue con Marianita, ese, su nombre, es lo único que él logra recordar entre su vagos recuerdos, aquellos que el trago por poco y logra evaporar.

Don Guillermo en su juventud era alcohólico y se la pasaba mas en la calle, caído de la ‘rasca’ con su amigos y no compartiendo con su hija…

Ese, como muchos recuerdos más, lo atormentan, aunque uno cuando lo ve siempre tiene una sonrisa y algo lindo para decir. Pocos logran percatar la lucha constante  de ‘Vitamina’ para no recaer en el alcohol, puesto que él sabe que a su edad las consecuencias serían fatales más sabiendo de sus bajones de presión.

Una vez el reloj marca las 5:00 de la mañana don Guillermo de dispone a entrar a ‘Blanquita’ le deja comida y agua nueva para todo el día, se asegura de dejar cerrado todo, ya que la inseguridad en el barrio es cada vez más vulnerable debido a los enfrentamientos entre bandas delincuenciales.

Estando en calle, ‘Vitamina’ es una celebridad, todos lo saludan y le preguntan cómo está, desde las personas que van camino a su trabajo, como los vecinos que están sacando su puesto de empanadas, buñuelos, Etc, y hasta los niños que van para el colegio, y claro, por su perrita preguntan también. Esos saludos van cargados de un gran respeto y agradecimiento por su labor, ya que gracias a él, las calles, corredores y parques están despejados de basuras.

Su bella y difícil labor

Más de ocho horas diarias recogiendo bolsas y unos cuantos desechos más es el tiempo que se toma él para limpiar unos cuatro barrios. Su meta es recoger unas 200 bolsas, que con ayuda de su amigo ‘El Flaco’  Luis Alfonso Manrique, de 47 años y un pequeño carrito en donde se movilizan y desechan la basura.

Ellos logran cargar unas 7 bolsas de basura con las manos, separan la basura; cartón, archivo, orgánica y la inorgánica, muchas personas no saben de esto y lo mezclan todo en una misma bolsa, en mucha zonas de basura se ven hasta unas 120 bolsas unas sobre otras, el olor de las basuras mezcladas es hediondo, una persona común no lo aguantaría, pero ellos se  terminaron acostumbrando a ese tipo de olores, son algo así como inmunes.

Llegan las 12:30 de la tarde y es hora de darse un descanso para almorzar, a un lado del sancocho de gallina y el guarapo ,quedan los guantes, esos que tanto los han acompañado en su labor a aquellos dos recolectores por tanto tiempo. Una vez terminan se disponen a seguir con su deber, ante el implacable sol de la tarde.

Y es que nadie puede decir que la tarea de un recolector de basura es algo sencillo, porque entre estar pendiente del tráfico en las calles para evitar ser atropellados, también deben  sortear los gritos e insultos, además de los vidrios y agujas, que son los mayores riesgos  a los que ellos diariamente están expuestos.

Pero también hay lugar para las sorpresas, los amigos ‘Vitamina’ y ‘El Flaco’ cuentan que en la basura se encuentra de todo: ropa, dinero y hasta joyas.

Una vez el reloj marca las 4:00 de la mañana, don Guillermo Zapata, de 53 años, ‘Vitamina’ como se le conoce en el barrio se levanta, se baña y se organiza. Prepara su infaltable cafecito negro, sin azúcar, para mojar su tostada, abre la puerta de su casa y deja salir a su fiel compañera de vida ‘Blanquita’, una pequeña perrita, de esas crespitas que parecen un algodoncito; y mientras su amiga fiel está haciendo de las suyas, él la observa con amor paternal como si se tratase de una hija de carne y hueso… Amor, como el que no pudo darle a su hija, pues, ‘Vitamina’ se divorció de su  esposa hace 10 años y ella se fue con Marianita, ese, su nombre, es lo único que él logra recordar entre su vagos recuerdos, aquellos que el trago por poco y logra evaporar.

Don Guillermo en su juventud era alcohólico y se la pasaba mas en la calle, caído de la ‘rasca’ con su amigos y no compartiendo con su hija…

Ese, como muchos recuerdos más, lo atormentan, aunque uno cuando lo ve siempre tiene una sonrisa y algo lindo para decir. Pocos logran percatar la lucha constante  de ‘Vitamina’ para no recaer en el alcohol, puesto que él sabe que a su edad las consecuencias serían fatales más sabiendo de sus bajones de presión.

Una vez el reloj marca las 5:00 de la mañana don Guillermo de dispone a entrar a ‘Blanquita’ le deja comida y agua nueva para todo el día, se asegura de dejar cerrado todo, ya que la inseguridad en el barrio es cada vez más vulnerable debido a los enfrentamientos entre bandas delincuenciales.

Estando en calle, ‘Vitamina’ es una celebridad, todos lo saludan y le preguntan cómo está, desde las personas que van camino a su trabajo, como los vecinos que están sacando su puesto de empanadas, buñuelos, Etc, y hasta los niños que van para el colegio, y claro, por su perrita preguntan también. Esos saludos van cargados de un gran respeto y agradecimiento por su labor, ya que gracias a él, las calles, corredores y parques están despejados de basuras.

Su bella y difícil labor

Más de ocho horas diarias recogiendo bolsas y unos cuantos desechos más es el tiempo que se toma él para limpiar unos cuatro barrios. Su meta es recoger unas 200 bolsas, que con ayuda de su amigo ‘El Flaco’  Luis Alfonso Manrique, de 47 años y un pequeño carrito en donde se movilizan y desechan la basura.

Ellos logran cargar unas 7 bolsas de basura con las manos, separan la basura; cartón, archivo, orgánica y la inorgánica, muchas personas no saben de esto y lo mezclan todo en una misma bolsa, en mucha zonas de basura se ven hasta unas 120 bolsas unas sobre otras, el olor de las basuras mezcladas es hediondo, una persona común no lo aguantaría, pero ellos se  terminaron acostumbrando a ese tipo de olores, son algo así como inmunes.

Llegan las 12:30 de la tarde y es hora de darse un descanso para almorzar, a un lado del sancocho de gallina y el guarapo ,quedan los guantes, esos que tanto los han acompañado en su labor a aquellos dos recolectores por tanto tiempo. Una vez terminan se disponen a seguir con su deber, ante el implacable sol de la tarde.

Y es que nadie puede decir que la tarea de un recolector de basura es algo sencillo, porque entre estar pendiente del tráfico en las calles para evitar ser atropellados, también deben  sortear los gritos e insultos, además de los vidrios y agujas, que son los mayores riesgos  a los que ellos diariamente están expuestos.

Pero también hay lugar para las sorpresas, los amigos ‘Vitamina’ y ‘El Flaco’ cuentan que en la basura se encuentra de todo: ropa, dinero y hasta joyas.

“Hay personas que tiran la ropa de un familiar ya muerto sin revisarlo y pasa que uno se puede encontrar un fajo de billetes escondidos en una cajita o en una campera”.

“También hay personas que deciden botar muebles en buen estado entonces optan por dárselos a ellos, como también es normal encontrar documentos, tarjetas, papeles importantes,etc, que luego son devueltos a los dueños, casi siempre por descarte de los ladrones”.

No siempre los hallazgos son buenos, muchos de ellos han sido de animales muertos como: perros, gatos, conejos y hasta caballos.

En ocasiones en los contenedores se puede encontrar hasta un feto de humano, (que tienen que denunciar).

Como estas son muchas las responsabilidades que tiene este trabajo honrado de tanta entrega y sacrificios, pero que tantas personas no lo ven así, a tal punto que los denigran tanto que los humillan o muchas veces son tratados como mendigos, cuando ellos lo único que buscan es que al recoger basuras se vea reflejado mediante el aseo y los lugares despejados, la belleza que esta oculta en los pequeños barrios de Belén Altavista.

“Hay personas que tiran la ropa de un familiar ya muerto sin revisarlo y pasa que uno se puede encontrar un fajo de billetes escondidos en una cajita o en una campera”.

“También hay personas que deciden botar muebles en buen estado entonces optan por dárselos a ellos, como también es normal encontrar documentos, tarjetas, papeles importantes,etc, que luego son devueltos a los dueños, casi siempre por descarte de los ladrones”.

No siempre los hallazgos son buenos, muchos de ellos han sido de animales muertos como: perros, gatos, conejos y hasta caballos. En ocasiones en los contenedores se puede encontrar hasta un feto de humano, que tienen que denunciar a las autoridades.

Como estas son muchas las responsabilidades que tiene este trabajo honrado de tanta entrega y sacrificios, pero que tantas personas no lo ven así, a tal punto que los denigran tanto que los humillan o muchas veces son tratados como mendigos, cuando ellos lo único que buscan es que al recoger basuras se vea reflejado mediante el aseo y los lugares despejados, la belleza que esta oculta en los pequeños barrios de Belén Altavista.

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