Pobreza, falta de apoyo estatal: dificultades que enfrenta un trabajador informal en el Valle de Aburrá

Este vendedor ambulante ubicado en el sur de la ciudad de Medellín busca sobrevivir vendiendo sus aguacates desde las 6:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., por su lado es la única manera que ha logrado encontrar para suplir sus necesidades básicas.

Según los datos administrados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) para el trimestre de abril – junio 2021, las ciudades con menor proporción de informalidad fueron: Manizales A.M. (38,8%), Medellín A.M. (41,9%) y Bogotá D.C. (42,0%).

En dicho trimestre del presente año el DANE había evidenciado en el Valle de Aburrá en una cifra más exacta un total de 727.000 trabajos informales, pero a la fecha de hoy esta cifra ha aumentado a 731.000 es decir que, el 41,1 de empleos en el área metropolitana es informal. No obstante, el número de trabajadores informales alcanza su nivel más bajo durante la pandemia teniendo en cuenta que, al comparar el 41,1% con el 41,9% del trimestre abril – junio del mismo año, hay una disminución de 0,8 puntos porcentuales.

La informalidad laboral representa hoy una alternativa ante la falta de oportunidades y escaso apoyo que ofrece el Estado colombiano; por ende, ante esta incapacidad del gobierno a una óptima generación de empleo para cualquier tipo de población, el sector informal se ha convertido en la única salida de muchas personas y hasta familias que necesitan un medio para poder subsistir. Sin embargo, trabajar en la informalidad representa para ellos incertidumbre ya que, al no estar registrados ante las autoridades, no pueden hacer uso de ciertos bienes públicos esenciales, tales como la justicia y los programas gubernamentales de capacitación. Además, cuando surgen problemas de protección a los derechos de propiedad o conflictos similares, se deben utilizar mecanismos alternos que, en general, se encuentran al margen de la ley, pues están trabajando sin derechos del trabajador ni obligaciones tributarias.

Por otra parte, un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y divulgado el pasado miércoles 8 de septiembre, llamado “Empleo e informalidad en América Latina y el Caribe: una recuperación insuficiente y desigual” señaló que, la región sufrió una caída en el nivel de actividad económica que no tiene precedentes en la historia regional”. Según el director regional de la OIT Vinícius Pinheiro a partir del estudio afirmó lo siguiente las ocupaciones informales “son las que lideran la recuperación parcial del empleo. No se están generando ni la cantidad ni la calidad de los empleos que requiere esta región para hacer frente a las secuelas de una crisis sin precedentes”.

Este vendedor ambulante solo depende de esta actividad económica.

No cabe duda entonces que como se mencionó al principio, un bajo acceso al empleo en Colombia se está viendo reflejada en el trabajo informal que cada día va más en aumento, teniendo en cuenta que, estos empleos en su generalidad están orientados en bajos niveles de cobertura en seguridad social, educación e ingresos menores que a los de un empleo formal.

Este es el caso de “el negro” así lo conocen a este vendedor ambulante que se ubica al sur de la ciudad de Medellín con su canasta de aguacates, los cuales son su único medio que por ahora ha conseguido fácilmente para sobrevivir.

Él comentó como ha sido todo su proceso de adaptación en la informalidad ya que, siendo un hombre que vivió toda su vida en la ruralidad, una de las primeras palabras que recalcó fue; la vida da muchas vueltas, en donde ahora tienes y mañana ya no. Debido a esto me expresó que durante mucho tiempo tuvo su negocio estable del cual obtenía las ganancias necesarias para vivir cómodamente; sin embargo, este trabajo dio un giro inesperado, hasta tal punto de que su empleo no siguió prosperando y quedó sin nada de manera que, decidió mudarse a la zona urbana de la ciudad con la finalidad de recuperarse y encontrar una nueva oportunidad de empleo, pero siendo un hombre que solo tenía su diploma de bachiller no le fue tan fácil que lo aceptaran en un oficio formal, además su edad fue otro gran obstáculo. 

Así entonces, exasperado por no hallar ninguna oportunidad en la formalidad laboral, tomó la decisión de vender aguacates para conseguirse el diario del día.

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