Más allá de una fachada

Martica, Drag

El reloj marcaba las 7:00 p.m. y me encontraba a unas escasas dos horas de presentar ese show que sin saberlo ya se había convertido en la rutina de cada fin de semana. Era tan importante para mí ese mundo que ya me había apropiado fuertemente de esa identidad femenina tan característica del Drag, -“Sí soy drag”. Y la verdad me siento muy bien personificando a una ama de casa palenquera llamada ‘Martica’.

Volviendo con mi show, ese momento era mi momento de gloria, en el cual me subía a ese escenario empoderada de mi papel, sintiéndome en esa utopía pasajera que yo misma creaba, en el momento de pisar esa tarima sentía como ese muchacho inseguro y lastimado que llevo adentro se despojaba de mi, dándole paso a un personaje que era como si fuese otra persona completamente diferente.

“Martica empiezas en 5” gritó con una voz imponente el organizador del evento. En ese preciso momento supe que era hora de olvidar por un par de horas que era un tal “Mitchael Estiven” y que desde ese momento era “Martica, la del palenque”, esa mujer despreocupada, trabajadora, carismática y llena de esa energía que puede llegar a tocar el alma de cualquier persona…

Momento de salir, mi frágil corazón latía a mil por hora, mi respiración se agitaba con cada paso que daba y sentía ese frío tan peculiar que recorre cada rincón de tu cuerpo junto con esos nervios indescriptibles. Para mi sigue siendo un martirio completo estar ahí, en frente de más de 50 ojos, así lleve 5 años haciendo lo mismo. Empiezo mi espectáculo con ese toque humorístico tan propio de Martica, haciendo algún chistecito o coqueteando con alguno del público. Lo más difícil de presentar un show es mantener los espectadores enganchados, eso sí es un gran reto, hasta para Martica que es así toda estrambótica, toda sin vergüenza.   

Cuando tengo puesto ese vestuario y esos excesivos senos falsos me siento aprobado, siento que le gusto a la gente o más bien a la gente le gusta es Martica. La gente está esperando algo fuera de lo común, algo exagerado, pero estéticamente funcional, la gente no está esperando a un simple joven paisa, eso es muy básico, yo en estos 5 años que llevo con Martica la he sentido algo tan fuera de mí, es que en definitiva esa loca hace que mi día a día sea mucho más alegre.

Procedo, mientras el tiempo transcurre y el show se va desarrollando y las risas y los comentarios de aliento abrazan mi noche. Por mi mente no deja de pasar esa cruda realidad presente, detrás de todos esos vestidos ostentosos y ese maquillaje desmedido, el hecho inmutable de que la personificación me lleva a ese mundo mágico alejado de todas las heridas que me han generado a lo largo de la vida, todas esas inseguridades que hasta mi propia familia me ha llegado a sembrar en lo más profundo de mi corazón…

Pero pienso que de eso se trata ser Drag, apropiarse de una identidad imaginaria y sacarle el mayor provecho artístico y social, y eso lo hago a la perfección, cada show, así realmente no sea Mitchael el que salga y se exprese de forma tan fluida. Martica hace parte de mi existencia y de esta miserable lucha con eso que hoy se conoce como una aceptación social…

 Cada vez que salgo de un show o de una premiación un sinfín de pensamientos abrazan de manera grotesca mi cabeza, y es como si cada vez tuviera la intención de irme desinhibiendo de esa identidad a veces tan invisible con relación a Martica, y quedarme con lo que me hace feliz, esos personajes exóticos que están destinados a ganar premios de vestuario, o premios por la mejor peluca o maquillaje, o esos personajes que tan solo verlos a la distancia los sabrías reconocer, quiero esa realidad, donde pueda convivir con una gran familia Drag, que no me juzguen por mis gustos ni por como hablo sino que por el contrario hagan más real ese mundo utópico que nos permite encontrar en una identidad ajena esa carga emocional que llenará los vacíos y nos abrazará curando todas las heridas de un pasado tormentoso…

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