La ilusión de ser millonario

Pedro y María son campesinos del Municipio de Andes, Antioquia, viven en una pequeña finca; en la parte de atrás de este lugar tienen un cultivo de plátano. Todas las mañanas pedro baja al pueblo a comprar lo que necesita su esposa para preparar el almuerzo, además busca con anhelo al lotero para comprar la papeleta con su número favorito con el que desde muy joven busca ganar y hacer realidad su sueño de ser millonario y estar a la altura de la gente pudiente de su pueblo; mientras tanto María se queda en la finca regando sus flores del jardín y cuidando del cultivo, dejando todo limpio en casa para cuando llegue Pedro y preparar el almuerzo.

María tiene dos pájaros (azulejos) a los que les habla como si fueran sus mejores amigos cada vez que les da su alimento y les limpia la jaula, entre tanto que les habla les expresa su deseo de tener  mucho dinero y poder vivir en una casa más grande, con un jardín enorme, con sirvientes y muchos lujos, no tener que cocinar y así poder botar todos los trastes y las cosas viejas y feas. Cuando llega su esposo del pueblo siempre le pregunta si compró el billete ganador, y con una sonrisa de ilusión y deseo le responde que sí. De esta manera se pasan los días y los meses y el deseo de ser millonarios sigue latente.

Es Sábado, muy temprano se levantan Pedro y María a comenzar a realizar las actividades de todos los días en su casa, Pedro se da un baño, cuando se está vistiendo, tiene un presentimiento muy fuerte de que hoy sí se ganará la lotería, se termina de organizar, se cuelga su carriel en su hombro y se pone su sombrero, se despide de María aceleradamente, diciéndole antes de salir de la casa que hoy si va a ser el día de la suerte y por fin van a ser millonarios; María lo mira y extrañada y le responde eso estoy esperado hace mucho tiempo, le sonríe un poco incrédula; en medio de su ansiedad Pedro le dice que no lo espere a almorzar, que se quedara en el pueblo hasta que juegue la lotería y que quiere estar allí cuando sea su número el ganador. Cuando Pedro está en el pueblo llama a María a su viejo celular y le advierte que si lo ve llegando en un auto lujoso como el de un político, de esos que tienen los  vidrios oscuros, pitando y gritando a todo pulmón como loco podía encender la radio, poner el disco favorito de los dos y tirar a la basura todas las cosas feas y viejas que no lucieran en su nueva casa lujosa y grande.

Ese día Pedro está muy confiado en esa corazonada que tiene de ganarse la lotería, entonces cuando está con el lotero le compra 10 papeletas con el mismo número. María mientras tanto sigue ansiosa en su casa, esperando a que su marido llegue en el auto lujoso, tanto que cada 5 minutos abre la puerta de su casa a mirar si por fin ya puede deshacerse de todo y gritar de felicidad. Pasadas las 5 de la tarde María se asoma a su puerta y ve un carro muy bonito tal cual se lo describió su marido a lo lejos, en el que viene Pedro gritando, no escucha bien lo que grita, María emocionada también empieza a gritar y a botar todas las ollas viejas, los muebles, los espejos, los cuadros y los pocos adornos que tenían en la sala, con una sonrisa de oreja a oreja, María contempla los destrozos de todas sus cosas viejas, imaginándose cómo será su nueva vida.

Cuando el Carro se estaciona, se baja Pedro medio cojo y un señor muy elegante, lo sostiene, lo ayuda a llegar hasta su casa, María se detiene a verlo, y observa su vestimenta, como huele y lo bien que se ve. Cuando ve el rostro de su marido triste, con algunos rasguños y la mirada apagada, se paraliza su sonrisa. Pedro le dice que ese elegante hombre lo atropello, María queda atónita y desolada mirando a su alrededor los destrozos que hizo en su casa, pensado en que el ansia de riqueza y la impaciencia les había jugado una mala pasada y ahora se habían quedado sin nada.

Esta historia finaliza dejándoles una gran lección a estos dos personajes, gracias al incidente que tuvo pedro y la locura de María al botar y desechar todo lo que tenían desesperadamente, aprenden que la felicidad no está en el dinero, aceptando vivir con lo poco que tienen, a disfrutar de su amor y a nunca más jugar la lotería.

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