Hacimiento: el impedimento a la reinserción

El malogro de la resocialización en Colombia.

Las cárceles en Colombia se han convertido en lugares de aprendizaje delincuenciales, donde supervivir se convierte en un desafío diario y la escasez de dinero deja al interno en un completo estado de vulnerabilidad frente a los grupos delictivos que ejercen dentro del penal.  La resocialización en estas se convierte en algo casi imposible, debido a que cuentan con un alto índice de hacinamiento y reincidencia; aunque en los penales deben existir espacios donde el individuo pueda resocializar y se de el aprendizaje de un oficio o un estudio profesional, el acceso a estos es limitado lo que hace casi imposible que el recluso se olvide de delinquir y que los índices de reincidencia sean cada vez más altos, lo que conlleva a que esta sea solo una pena “neutralizadora” y se malogre una resocialización.

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La reinserción en Colombia es comprendida como la “readaptación del reo privado de su libertad a la vida social, de manera que éste corrija las fallas que lo llevaron a cometer el delito y pueda regresar a la sociedad”, pero esto no se cumple debido a la sobrepoblación con la que cuentan actualmente las cárceles de Colombia, lo que hace imposible tener una vida digna durante el tiempo que se esta privado de la libertad, esto junto a los pocos recursos de atención básicos como lo son el agua potable y la salubridad en los baños, entre otros espacios de los penales, son algunos problemas que malogran la resocialización de los reclusos. 

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Actualmente las cárceles colombianas tienen un total de 96.386 internos,  con un hacimiento superior a 16.706 personas según el INPEC, esto seguido a las torturas y tratos crueles e inhumanos, la dignidad humana se ve menoscabada por las inadecuadas condiciones de reclusión. Aunque el final de esto no es cuando termina la condena ya que, después de la cárcel hay cadenas que no se rompen el final de la pena llega con una falta de oportunidades en la sociedad ya que esta estigmatiza a los reinsertados.

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Además de esto, la alimentación en las cárceles recalca la violación a los derechos fundamentales de los reclusos, esta se prepara en instalaciones antihigiénicas; se conservan en lugares donde se presencian roedores e insectos. Situaciones que en reiteradas han sido denunciadas por organismos públicos, una muestra indudable de violación hacia los internos. 

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