Entrevista a Héctor Garcés

Comunicador social y periodista, actual presentador en Televid

Autoras: Eyli Gaviria y Marcela Mosquera

En un día soleado, concurrido y ajetreado, como lo fue el 4 de octubre, entramos por la pequeña puerta del edificio del canal Televid; nos hicieron pasar a una sala de espera y mientras tanto veíamos a nuestro entrevistado salir en la televisión como lo hacía todos los días. Al pasar no más poco de 8 minutos, una voz cálida, potente y alegre nos saludó y nos invitó a pasar; era él, Héctor Garcés, comunicador social y periodista, expresentador de Teleantioquia y actual de Televid; llevaba puesto un blazer color magenta, por debajo traía una camisa básica blanca, que a su vez estaba metida entre un pantalón clásico azul combinados con unos zapatos de charol, sencillo, pero elegante. Su emoción era tal, que nos contagió de su energía; acto seguido, nos invitó a entrar a su lugar favorito y en donde más tiempo le gusta pasar, la capilla; este lugar era pequeño y aunque quedaba muy cerca de la entrada era muy silencioso, sus paredes eran de color blanco y en el centro de una de las paredes colgaba un cristo en una cruz, además tenía algunos banquitos para que las personas pudieran arrodillarse y orar.

Se sentó haciendo carrillo, con la espalda recta y el mentón bien arriba, inspiraba seguridad, respeto y pasión; su volumen de voz era fuerte, pero con un tono agradable, siempre mirándonos a los ojos y con gestos muy pronunciados. Inició hablándonos de su niñez, de la cual nos contaba que estuvo fuertemente influenciada por la religión, sus padres le inculcaron la religión católica, al igual que su colegio ubicado en el municipio de envigado; uno de los recuerdos que más tiene presente de su niñez es “la virgencita” que se encontraba en su escuela, la cual “siempre lo recibía con los brazos abiertos”; cabe mencionar que Garcés no se considera una persona religiosa, sino más bien un ser espiritual, “la iglesia católica me hace feliz, pero soy un ser espiritual en esencia y todo lo que hago esta atravesado por la espiritualidad, cada cosa, por superficial que parezca, tiene un contenido muy espiritual”. 

Aunque le encantaba estar en la calle y jugar los típicos juegos de niñez como chuca, quemado, saltar la cuerda, entre otros, era un niño muy tímido y la mayoría del tiempo estaba encerrado jugando con muñecos articulados, inventando historias y escenarios, podría decirse que ese amor por las artes inicio en este punto. 

“Me gustaba descubrir, para mí la escuela era como un laboratorio y para mí el conocimiento siempre ha sido un gran atractivo”, resalta, con mucha emoción, que estudiar era su actividad favorita. El olor característico de esa época de su vida es el musgo, ya que le recuerda la festividad más importante y feliz para él, la navidad, “me llena de entusiasmo, de amor de esperanza, hacer el pesebre para mi sigue siendo una aventura, lo sigo disfrutando como niño”. Además, afirma que aún conserva algunos de sus juguetes de la infancia, “me dan mucha alegría y decoran perfecto”. 

“Al Héctor Garcés niño le diría que nunca deje de abrazarse con Jesús, y a mi yo adolescente que no tenga miedo de nada y que permanezca en su fortaleza de decirle no a lo que le tuerce el camino”. 

Para este punto la entrevista la situación parecía más una charla entre amigos, ya que se le veía a Garcés cada vez más relajado, en cuanto a sus respuestas eran más largas y detalladas, al entablar una conexión más fuerte decidimos preguntar por sus padres que, a lo que respondió con una sonrisa “mi papá murió hace 5 años, casi 6. Mi mamá, es un privilegio decirlo, vive, y es una mujer muy activa y muy sana gracias a Dios, tengo una hermana mayor y una familia biológica que Dios me dio bonita y  una gran familia de amigos que yo he ido, en el camino de la vida, recogiendo” pero sin dejar de lado su espiritualidad asegura que su familia del inmensa, haciendo referencia a todos los santos en los que cree con profundidad. 

Hablemos un poco de tu profesión – comentamos rápidamente – eres comunicador social y periodista, y se nota que te encanta ¿En qué momento decidiste que esto era lo que querías ser? 

Nos respondió con una cara llena de felicidad y una voz dulce, comentando que en su colegio hacía parte del equipo que programaba actividades culturales, tenía dotes para declamar y escribir poesía; con una sonrisa en el rostro recuerda a un profesor, Rubén Aldias, quien fue el responsable de enseñarle a jugar con el lenguaje, con las palabras, la lectura, y las exposiciones frente a un público. Quiso ser comunicador para hacer prensa, pero en el recorrido descubrió la televisión.  

Siguiendo con el entusiasmo que lo caracteriza comenta que su trabajo de grados fue una propuesta de programa de televisión de carácter católico cristiano para jóvenes, ‘señales nuevas’.  

Como si de una sorpresa se tratase, Héctor comenta que meta inagotable es crecer espiritualmente, por un momento se queda en silencio cerrando los ojos, afirmando nuevamente que esa es su mayor meta. con esto en mente, otra de sus aspiraciones es la de crear una escuela que no solo haga comunicadores, sino también personas para el servicio de la comunidad; esto surge desde el pensamiento de que los periodistas deben ser personas activas en la sociedad y en el proceso para buscar soluciones. 

La última respuesta vino acompañada de un largo silencio antes de decir algo, pues se le interrogó sobre ¿qué diría si mañana fuera su último día como presentador? Su respuesta fue concreta “No se despeguen de la mano de Jesús y del abrazo de María… si algún día Dios quiere hacerme un llamado para que ella esté en un claustro por ejemplo, para mí sería igual de feliz”.  

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