Entrenador de fuerza mental y física en pandemia

Hoy es otra experiencia, su vida como entrenador de gimnasio en medio de una pandemia tiene nuevos desafíos y objetivos. Todo inicia desde las 4:00 a.m. cada mañana, apaga la alarma de su teléfono, coge su toalla de baño y en 5 minutos completa una buena ducha. La pereza no existe en su mente, el miedo a llevar a cabo su pasión sí que menos; entonces en mi presencia se viste en la otra habitación con su ropa deportiva, camisa amarilla con el logo del gimnasio en la izquierda y una clásica sudadera negra ¡ah! Y como olvidar aquellos tenis marca puma que tanto amé cuando los vi, con colores blanco y negro, pero es que no entiendo mi nivel de placer con estos colores.

¿Esto es un desayuno de campeón? Le pregunté mientras me reía. No cabe duda de que él sabe cómo empezar una mañana con ideales positivos, ya que cuando le pregunté sobre cómo se describía esta fue su respuesta con una mirada que reflejaba convencimiento, poder, seguridad “soy una persona íntegra, trabajadora, equilibrado y responsable en todo a lo que corresponde a mis labores”, todo esto en función de ejercer su ocupación como entrenador de gimnasio, pero ahora con un puesto más alto, ser entrenador personalizado y un nuevo reto ser preparador físico durante una pandemia.

Jonathan Rodríguez sale todos los días desde muy temprano en su moto de color roja de su hogar, ubicado en la comuna n.°4 del barrio Aranjuez en la ciudad de Medellín hasta el gimnasio donde labora llamado Smarfit que queda en el municipio de Bello. Lleva siempre consigo su morral con implementos como ropa para cambiarse, productos de limpieza y desinfección, cinco tapabocas y un gran kit de alimentación; media mañana, almuerzo y media tarde ¡suena bastante comida! Pero cabe resaltar que, es un hombre deportista que además de asesorar a sus afiliados para realizar un buen entrenamiento, también tiene destinado una hora específica para ejecutar su rutina de ejercicio.


Jonathan Rodríguez se ha caracterizado por reflejar seriedad, compromiso y fuerza mental en su trayectoria como entrenador. Imagen extraída de: https://www.instagram.com/johnatan_entrenador/

Pasó media hora cuando por fin llegamos a su lugar de trabajo, descargó su moto en el parqueadero y él con prisa sube las escaleras a toda velocidad ya que algo que no va con él son las llegadas tarde; al ingresar allí fue interesante notar como habían tantas personas, llevaban su tapabocas claro, sin embargo, un buen número de jóvenes, adultos e incluso adultos mayores que se hallaban en el sitio, de modo que, mientras Jonathan acomodaba sus pertenencias en un casillero con un increíble color negro le pregunté lo siguiente, ¿En qué momento el deporte se volvió una prioridad para la vida de estas personas? Debo admitir que estaba sorprendida y Jonathan con una risa que notaba en su rostro a pesar de llevar el tapabocas del gimnasio me responde:

“Desde que empecé nuevamente a trabajar sin duda alguna he visto más gente nueva y es que esta pandemia creo yo motivó más a la población a preocuparse por su salud y ejercitar su cuerpo”.

¡Esto es satisfacción y un reto al mismo tiempo! Replica cuando inicia su trabajo con sus afiliados, de forma que con la música de fondo del gimnasio y viendo mientras lidera su primera alumna especificándole ejercicios de espalda y brazos, me dispongo a preguntar ¿Qué lo motiva tanto en esta labor que haya logrado sobrevivir y seguir siendo entrenador teniendo en cuenta la contingencia de covid-19? ¡es increíble hacer lo que te gusta y no sentir ningún compromiso extra, verdad! Manifiesta con un tono bastante alto por la música y el tapabocas y con aquel gran positivismo que se mentaliza desde que inicia su día y menciona:

“A mí me motiva mucho el hecho de poder lograr los objetivos con un afiliado, el ver que aprenden, que logran sus propósitos y pues la pandemia para mí, aunque se frenaron muchas cosas no representa un desafío en mi vida, solo hace que todo sea más exigente por la cantidad de personas que debo de atender”.

Al terminar con la primera usuaria y el notar como aumentaba más el flujo de personas dentro del gimnasio, me cuestioné con respecto a ¿Cuál es el reto del que mencionó al principio? Jonathan organizando su segunda sección de entrenamiento con colchonetas, mancuernas, bandas y una gran barra con dos discos a cada lado, comenta que precisamente este es el reto en mi diario vivir, saber manejar la interacción con cada persona ya que estamos en medio de un virus que no se ha ido y que debe ser tratado con responsabilidad; pero nunca me ha significado un temor o ansiedad con respecto a llevar a cabo mi ocupación.

Ya han transcurrido cuatro horas desde que finalizó con sus cinco alumnos del día, siempre en su mochila lleva su almuerzo de modo que, inicia su hora de descanso que tiene desde las 12:00 p.m. del medio día hasta las 2:00 p.m. resaltó que es un tiempo muy dedicado para él, primeramente, cambia su ropa de trabajo por una más cómoda y deportiva también, en este punto Jonathan tiene un gusto por la marca puma ya que desde su camisa hasta sus tenis son de la misma referencia. Sus hábitos de alimentación no suelen ser tan estrictos, llevando arroz, un trozo grande de pechuga y una buena cantidad de ensalada, al final me alude con un tono más bien cansado “mi postre nunca me falta después de un almuerzo” cargando consigo chocolate, tortas caseras, bocadillo y su favorito el postre de milo, hoy el decidió comer una deliciosa torta de zanahoria.

1:00 p.m. y empieza su entrenamiento; cardio, pesas y unos buenos ejercicios de actividad física que ayudan a concluir su rutina que realiza durante una hora, por consiguiente, con un tono de piel rojizo por su esfuerzo, sudado y listo para prepararse para su siguiente labor del día, comenzar con su equipo personalizado. Él con una mirada que denota orgullo, satisfacción y felicidad extrema me dice “no me aburre hacer lo mismo cada día, pero si puedo decirte que a veces me asusta por el arduo esfuerzo que debo entregar de mí ya que tengo en mis manos la salud de muchas personas, sin embargo, si esto no me asustara no es lo suficientemente grande” finaliza agarrando sus pertenencias, desinfecta sus manos y se pone un nuevo tapabocas.

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