Comuna 13, una huella de la guerra urbana

Foto tomada del libro Comuna 13, el drama del conflicto armado

En Medellín, el conflicto armado ha marcado duramente la historia de la ciudad durante décadas y la comuna 13 es un referente de la violencia urbana que hubo entre la guerrilla, el paramilitarismo y la fuerza pública. Además, acaparaban las primeras planas de los periódicos locales y nacionales, en el cual se registraba cómo la guerra cobraba la vida de los habitantes de esta zona occidental de la capital antioqueña.

Según el portal web de la Unidad de Víctimas: “la cifra reportada por el Gobierno Nacional, según el Registro Único de Víctimas (RUV) tiene un acumulado histórico de casi 8 millones de desplazados, desde 1985 hasta el 31 de diciembre de 2019”.  Producto de estos desplazamientos, sumado a la carencia de vivienda propia, se produjo un efecto migratorio en el cual, cientos de personas provenientes de otros pueblos de Antioquia y el Chocó, acrecentaban el proceso de urbanización de la zona centro- occidental del Valle de Aburrá. Gran parte de estos asentamientos eran ilegales y se formaban en la parte alta de la comuna 13.

Inicios de la guerra en la comuna 13 – Las milicias

Con la conformación de los barrios, los problemas de inseguridad principiaban los desplazamientos de sus habitantes a otros sectores de la ciudad, por esta razón nacen las milicias (Milicias América Libre, Milicias Populares de Occidente y los Comandos Armados del Pueblo – Cap), que eran grupos delincuenciales organizados con el fin de mantener el orden en las calles. Sin embargo, el surgimiento de estas bandas criminales vaticinaba un problema aun mayor de desplazamientos y desapariciones forzadas, asesinatos selectivos, extorsión y secuestro.

La guerrilla

A raíz de esta situación y con la ideología de ofrecer una base social, llegaron las guerrillas del ELN y las Farc EP, ejerciendo el control del territorio, toda vez que la zona se encontraba en un punto estratégico para el narcotráfico del cual podían sacar provecho.

Un artículo investigativo de Adriana González, explica que la “ubicación geográfica, la proyección de importantes obras de infraestructura vial, la comunicación que facilita entre el centro de Medellín y la ruta que conecta con Santa Fe de Antioquia y el golfo de Urabá, ha conducido a considerar esta comuna como un corredor estratégico para el transporte de mercancías, armas y cargamentos provenientes del narcotráfico, generando un enfrentamiento constante entre actores armados al margen de la ley que se disputan el dominio y control de la zona”.

Los paramilitares

Con el control del territorio, la demarcación de fronteras entre barrios, los abusos a los que estaba sometida la población y el exceso de violencia que flagelaba a la comuna por cuenta de la guerrilla, llegaron los paramilitares. El frente José Luís Zuluaga de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio ACMM, el Bloque Metro y el Bloque Cacique Nutibara aparecieron con el objetivo de desterrar a las milicias y guerrillas ya formadas, dando paso al “mayor conflicto armado llevado a cabo en una ciudad colombiana, concentrando grupos de guerrillas, grupos de paramilitares y a la fuerza pública”, tal como lo narra Yoni Alexander Rendon Rendon en su libro Comuna 13 Medellín – El drama del conflicto armado.

Para la página web Verdad Abierta, Diego Fernando Murillo alias Don Berna y exjefe paramilitar, explica la llegada del Bloque Metro de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá – Accu diciendo: “que obedeció a las demandas de todas las clases industriales, comerciantes, ciudadanos, ya que la guerrilla prácticamente se estaba apoderando de la ciudad y era necesario contrarrestar el terrorismo, secuestro y otras actividades de organizaciones como las Farc, el Eln y las milicias. El comandante Castaño dio las órdenes para que se enviaran acá a Medellín”.

Barrios como el Salado, Las Independencias 1, 2, y 3, Belencito, el Corazón, El Socorro, San Javier – La Loma, Eduardo Santos y Betania se volvieron campos de batalla que no daban tregua a nada y donde la población civil pagaba con sus vidas las consecuencias de la guerra. Cientos de desaparecidos comenzaban a engrosar la lista de búsqueda en la que sus familiares desesperados buscaban por cielo y tierra.

La Operación Orión

En el año 2002 y bajo la presidencia de Álvaro Uribe, cuando la guerra estaba en su punto más crítico, se dio paso a una de las operaciones más polémicas y de mayor dimensión, donde se llevó a su paso muchas vidas inocentes de las que aún sus familiares reclaman justicia y reparación, la Operación Orión.  El despliegue militar llegó de manera inesperada para los habitantes de la comuna 13, helicópteros sobrevolaban la zona disparando indiscriminadamente a sus objetivos. Los barrios estaban militarizados y nuevamente el orden y la seguridad eran la consigna que prometía días de calma. Sin embargo, el accionar de la fuerza pública marcó en la historia un antes y un después en la población civil. Según un artículo del Centro de Memoria Histórica en la operación Orión “participaron alrededor de 1.500 efectivos y estuvo acompañada por hombres y mujeres encapuchados”.

El próximo 16 de octubre se cumplen 19 años de esta operación que con el pasar de los años ha dejado al descubierto la violación a los derechos humanos no solo por parte de la guerrilla y los paramilitares, también el gobierno nacional se ha visto en la obligación de responder a las víctimas del conflicto armado.  

Para el año 2020 la Jurisdicción Especial para la Paz ordenó a la Alcaldía de Medellín, el DANE y la Fiscalía entregar información sobre 108 casos de desaparición forzada. En el comunicado afirman que tienen una base de datos que indica “que existen 435 posibles víctimas de desaparición forzada entre los años 1978 y 2016 en esta comuna. De las 435 víctimas registradas, sobre 327 se tiene información completa o avanzada y 108 aún requieren mayores procesos de verificación. El periodo de mayor gravedad de la desaparición forzada en la Comuna 13 se presentó entre los años 2002 y 2003 con un total de 183 casos”.

Paola Rivas y las Berracas de la 13

Paola Rivas, líder comunal y creadora del colectivo Berracas de la 13, afirma que el Estado ha sido negligente con la reparación de las víctimas, hasta el punto de desconocer los muertos que se encuentran en una zona de la comuna llamada La Escombrera. “Insistimos por todos los medios, fuimos varias veces a la alcaldía y a la gobernación y nunca nos daban respuesta, hasta que un día nos reunimos a protestar en la Alpujarra un grupo de madres cuyos hijos murieron o desaparecieron en el conflicto armado. Con nuestra manifestación llamamos la atención de los medios que fueron los únicos que nos dieron voz”. Dice, además, que han pedido numerosas veces que excaven más a profundidad en La Escombrera porque tienen la certeza que allí hay más víctimas de las cuales pueden ser los hijos desaparecidos de alguna madre de la comuna.

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